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La industria aeroespacial mundial atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia reciente, impulsada por tensiones geopolíticas, nuevas reglas comerciales, presiones en la cadena de suministro y la incorporación acelerada de tecnologías emergentes.

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En este entorno, México tiene la oportunidad de fortalecer su posición no solo como plataforma de manufactura avanzada, sino como un jugador estratégico en la integración regional de Norteamérica.

 

De acuerdo con especialistas de KPMG México, el país puede capitalizar este momento mediante cuatro acciones clave. La primera es profundizar la integración de la cadena de suministro aeroespacial en la región bajo el marco del T-MEC, especialmente tras las disrupciones derivadas de la pandemia, la presión inflacionaria y el reacomodo de cadenas productivas hacia esquemas de nearshoring. La posición geográfica y la relación comercial con Estados Unidos y Canadá representan una ventaja competitiva relevante.

 

El segundo eje consiste en contribuir a la estabilización de los fabricantes de equipos originales (OEM), cuyas cadenas de suministro enfrentan retrasos en la producción de aeronaves, escasez de personal calificado y mayores exigencias regulatorias y de sostenibilidad. En este escenario, México puede ofrecer talento especializado y convertirse en una plataforma para la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial aplicada a procesos productivos.

 

Un tercer frente estratégico es el fortalecimiento del segmento de mantenimiento, reparación y restauración (MRO). El crecimiento de la aviación comercial y los retrasos en la entrega de nuevas aeronaves han incrementado la demanda de servicios de mantenimiento a nivel global. México cuenta con capacidades relevantes en este rubro que, con inversión y desarrollo de capital humano, pueden atender tanto al mercado interno como al internacional.

 

Finalmente, la transición hacia una aviación sostenible se perfila como un eje transversal. El impulso al combustible sostenible de aviación (SAF), la innovación en motores y materiales, la reducción de emisiones en procesos industriales y la adopción de modelos de economía circular son elementos centrales. México dispone de materia prima para biocombustibles y potencial para generar energía limpia, lo que abre una nueva etapa de mayor valor agregado.

El análisis de Eliseo Llamazares, Socio Líder de Aviación y Turismo, y Mario A. Hernández, Socio Líder del segmento IMMEX de KPMG México deja ver que, en conjunto, estos factores colocan al país ante la posibilidad de evolucionar de manufacturero a integrador, innovador y socio estratégico en la cadena aeroespacial de Norteamérica, en un entorno donde competitividad y sostenibilidad avanzan de la mano.