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La escalada bélica entre Estados Unidos e Irán tendrá un impacto limitado en la economía global y la mexicana, aunque incrementa la incertidumbre global y los riesgos a la baja para el crecimiento.

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Durante la presentación de sus perspectivas económicas, el director en jefe de Estudios Económicos de Banamex, Sergio Kurczyn, señaló que el escenario base no contempla afectaciones severas para el país.

 

“Vemos un impacto prácticamente nulo para México (por el conflicto en Medio Oriente) y todavía pensamos que el crecimiento va a ser de 1.6%, nada más con riesgos a la baja”, afirmó.

 

No obstante, advirtió que la evolución del conflicto será clave para ajustar las expectativas. “Si la situación se extiende hasta mayo, quizá sí hagamos nuevas proyecciones con cambios más fuertes”, agregó.

En conferencia de prensa señaló que su expectativa es que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado unas semanas más, “hacia finales del mes de mayo estaría abierto y los flujos y producción de petróleo y gas se normalizarían dos meses después, hacía finales de julio o agosto”.

Reseñó que en los últimos 75 años, ha sido raro que los conflictos geopolíticos impacten de manera durable a la economía mundial, excepto a las economías que entran directamente a esos conflictos. El impacto es sobre los mercados y de manera temporal, excepto cuando los conflictos geopolíticos implican incremento considerable de precios de los energéticos y generan choques de oferta.

Bajo ese escenario Kurczyn afirmó que la economía global perdería una o dos décimas en su crecimiento en 2026, lo mismo que la economía americana, la zona euro tres o cuatro décimas, aunque el medio oriente el FMI considera que perderá dos puntos porcentuales.

 

Bajo ese contexto consideran que el principal canal de transmisión para México sería indirecto, a través de los mercados financieros y los precios de la energía. En este sentido, Kurczyn explicó que un repunte en los precios del petróleo podría tener efectos fiscales acotados: “un déficit de 22 mil millones de pesos… derivado del tema energético”, equivalente a “poco menos del 0.1% del PIB”, lo que confirma un impacto macroeconómico contenido.

 

A nivel global, los analistas de la institución anticipan que una mayor tensión geopolítica podría desacelerar la inversión y el comercio internacional, afectando a economías abiertas como la mexicana. Sin embargo, el banco subrayó que el país mantiene fundamentos relativamente sólidos en medio de un entorno adverso.

Agregaron que el crecimiento económico de los Estados Unidos, que será muy similar al año pasado, lo que favorece el desempeño de México.

 

 

En el frente interno, la institución financiera destacó que la economía atraviesa un proceso de ajuste más que una desaceleración estructural. La inversión se mantiene mixta, con sectores que continúan expandiéndose, mientras otros enfrentan cautela ante la incertidumbre global.

 

Recordaron que la contracción de la inversión fue el mayor lastre para la economía en 2025, y al haber tocado fondo -en particular la inversión pública-, prevén que en 2026 tendrá un efecto positivo sobre la dinámica interna.

 

Sobre las finanzas públicas, Iván Arias, director de Estudios Económicos advirtió que el entorno fiscal también presenta retos relevantes. “El recorte al gasto programable… es ‘muy fuerte’ y de difícil cumplimiento”, señaló, en referencia a la consolidación fiscal prevista.

En materia energética, Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos destacó que la participación privada y ciertos ajustes en la producción podrían contribuir a mejorar el desempeño del sector, en un contexto donde los precios internacionales jugarán un papel determinante.

Adicionalmente, los analistas de Banamex anticipan presiones inflacionarias hacia el segundo semestre del año, impulsadas tanto por factores globales —como un eventual choque energético— como por incrementos en precios de alimentos básicos.

 

En conjunto, el banco considera que, si bien el impacto directo de un conflicto entre Estados Unidos e Irán sería marginal para México, el verdadero riesgo radica en el aumento de la incertidumbre global, con efectos potenciales sobre la inversión, la inflación y el ritmo de crecimiento económico.