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La economía de México inició el 2026 con signos de debilidad, misma que se extendió a los tres grandes sectores productivos, interrumpiendo cuatro trimestres consecutivos de crecimiento.

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La Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) Trimestral reportó que en el periodo enero-marzo de 2026 se contrajo -0.8% en términos reales, respecto al trimestre previo, considerando cifras ajustadas por estacionalidad. Esta es su primera caída desde el cuarto trimestre del 2024.

El reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indicó que la contracción fue generalizada, donde el sector primario retrocedió -1.4%, el sector industrial se ajustó -1.1% y el sector servicios -0.6 por ciento.

También es la primera ocasión, desde el cuarto trimestre del 2024, que los tres grandes grupos de actividad económica caen a tasa trimestral de forma simultánea. 

 

De acuerdo con Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero de Banco Base, “las cifras de crecimiento del PIB al comienzo del 2026 son una mala noticia para el resto del año, pues reflejan que persiste la debilidad de las actividades primarias y secundarias, pero además hay un deterioro significativo de las actividades terciarias, que incluyen el comercio al por mayor, al por menor y los servicios. Esto es consecuencia del deterioro sostenido del mercado laboral y su impacto sobre el crecimiento del consumo”. 

 

Agregó que “la contracción en el PIB en el primer trimestre del año sugiere que México cayó en una trampa de estancamiento económico. Esto implica que el bajo crecimiento no es algo coyuntural, sino consecuencia de cambios estructurales: debilitamiento de las instituciones, caída en la inversión fija, caída en la productividad y aumento en la informalidad”.

Bajo el parámetro de cifras originales, el PIB de México presentó un mínimo crecimiento de 0.1% en el primer trimestre de 2026, respecto al mismo periodo de un año previo.

 

 

Se explicó este desempeño por la contracción de -1.3% anual del sector industrial, de un -0.1% de las actividades primarias y de un avance de 0.7% del sector servicios.

 

En opinión de Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, el dato “es una señal de un lento inicio del año en materia económica. Además, no solamente fue en términos de la industria, que ya tenía una debilidad importante, sino también en los servicios que tuvieron una contracción, por lo que se muestra una debilidad más generalizada”.

 

Agregó que les parece que esto claramente aporta un sesgo a la baja a los pronósticos y considera que en general vamos a ver revisiones a la baja en los pronósticos del consenso de los analistas.

Precisamente bajo dicho desempeño, en Banco Base proyectan que “para 2026 se estima un crecimiento de 1.0%, impulsado en parte por un efecto matemático del bajo crecimiento observado en 2025 y por ser el segundo año completo de administración, cuando el crecimiento suele repuntar”.

Al respecto, analistas de Monex consideran que “el deterioro entre sectores, evidencia la atonía en las industrias manufactureras y la falta de impulso en las actividades de servicios y comercios. En conjunto, el dato sugiere que la actividad se mantiene en terreno negativo y sin tracción suficiente, confirmando un arranque de año débil. Hacia adelante, se prevé que la economía mantenga un ritmo acotado, con una posible recuperación gradual en la segunda mitad del año”.

No obstante, “el desempeño seguirá condicionado por la debilidad industrial, una demanda interna más cautelosa y un entorno externo incierto. En este contexto, el escenario base apunta a un crecimiento limitado y sin consolidación sólida, con un balance de riesgos sesgado a la baja. Para 2026 estimamos una expansión del PIB de 1.47% anual”, concluyeron.