La SCT rechazó categóricamente que las aerolíneas internacionales se hayan pronunciado en contra del proyecto.

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La SCT rechazó categóricamente que las aerolíneas internacionales se hayan pronunciado en contra del proyecto.

Durante su comparecencia ante senadores de la Comisión de Comunicaciones y Transportes, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, rechazó categóricamente que las aerolíneas internacionales se hayan pronunciado en contra del proyecto de Santa Lucía, sin embargo, reconoció que aún no hay acuerdo con ninguna empresa aérea, pues apenas se trabaja en el análisis logístico así como en la restructura del espacio aéreo de la CDMX.

Negó que la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México(NAIM), haya sido un error, al señalar que era un “pozo sin fondo”, un “verdadero desastre”, que pudo ocasionar una deuda mayor al país y “nunca iba a funcionar”. Además, destacó que la construcción de un Aeropuerto Internacional en la Base Aérea de Santa Lucía, estimó, operará en tres años, es decir, hasta 2022, lo que permitirá la atención de más de 70 millones de pasajeros al año.

Sobre una eventual participación del Ejército Nacional en la construcción de Santa Lucía, recalcó el plan inicial: “Se rehará la estructura del espacio aéreo y el plan maestro lo está desarrollando aeropuertos de París y las obras de ingeniería las desarrollará la Secretaría de la Defensa Nacional”. Jiménez Espriú reveló que alguna situaciones que evidenciaban “el terrible desorden” que existía en el NAICM, como el hecho de que a 20 meses de iniciada la edificación de la terminal, el consorcio constructor del edificio entre los que estaban varias empresas, se demandó al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de Méxic por incumplimiento en la entrega de actualizaciones del proyecto ejecutivo.

En torno a la construcción del Tren Maya, el titular de la SCT, reconoció que sólo se tiene resuelto el tema ambiental y de vía de la mitad de la obra, “la otra mitad faltan los estudios de impacto ambiental”, señaló. Entre los datos relevantes, se destacó que la cancelación del NAIM costará 59 mil millones y que es “algo que tengamos que pagar” además que hay 140 mil toneladas de acero de la obra cancelada, las que estarán disponibles para "las obras que sean necesarias".