Ante la alta sismicidad que presenta México, esta podría ser una alternativa para ahorrar costos y detectar fallas estructurales en edificios.

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Una de las principales preocupaciones y rezagos que mostró la Ciudad de México ante los sismos de septiembre del 2017 fue el tiempo que se perdió para el diagnóstico de afectación a los inmuebles. La supervisión fue lenta por parte de los encargados de protección civil que en ese momento, tardaron varias semanas y hasta varios meses para liberar estructuralmente a un edificio.

De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres Naturales (CENAPRED), las afectaciones costaron al país más de 88,000 millones de pesos, que en su mayoría, se registraron en el sector inmobiliario, infraestructura y vivienda.

Con el objetivo de conocer la solidez estructural y seguridad de los inmuebles posterior a algún fenómeno natural, como sismos, desplazamientos o explosiones en el mercado mexicano se está desarrollando una herramienta tecnológica que permitirá conocer, a través de un monitoreo de edificios, el estado de “salud estructural” de un inmueble de manera inmediata.

Tecnología con diagnóstico

El impacto negativo que puede tener un desastre natural es muy considerable, no sólo por los daños que provoca, sino también para prever el uso, operaciones y productividad que podría ofrecer un inmueble eventualmente dañado o que debe ser supervisado antes de su nueva ocupación.

Ante ello, los avances tecnológicos en el uso de sensores (acelerómetros) colocados en los edificios, ya permiten a los ocupantes, dueños o diferentes interesados, tener información inmediata y valiosa después de un temblor, y conocer cuándo es seguro ingresar a un inmueble y/o hacer trabajos para mantener la funcionalidad de sus estructuras.

Lo anterior  permite reducir gastos por pérdida de negocios, cese planificado de actividades después de un evento, con información precisa, para disminuir tiempos y costos de inspección por parte de un especialista.

Como se recordará, durante el sismo del 19 de septiembre de 2017, hubo 150 edificios colapsados o demolidos, otros más de 400 con daños graves que requirieron reparaciones mayores. Se estima que su afectación económica fue superior a los 40,000 millones de pesos incluyendo pérdidas por suspensión de actividades económicas.

Menores tiempos  

“Con este sistema se está instrumentando un edificio de manera permanente a través de un micrositio web donde se monitorea en tiempo real los inmuebles y estructuras protegidas, recibiendo, tras un sismo, un reporte detallado y notificaciones basadas en una semaforización”, señala Jaime Cater, Sales Director de Evaluación de Riesgos Naturales (ERN).

Con la herramienta, el costo se vuelve más accesible para los administradores de riesgos de grandes propiedades,  corporativos, empresas grandes que tienen edificios, y/o naves industriales y además, para la CDMX este sistema permite además contar con la instrumentación sísmica obligatoria que requiere y solicita el Reglamento de Construcciones de la CDMX.