El comportamiento de los precios de los insumos de la construcción responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales.
Y en este entorno, los precios mantienen una trayectoria ascendente que limita la capacidad del sector para estabilizar sus costos de producción.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el ajuste al alza en 2025 superó el incremento de 3.46% de 2024 y el 3.78% de 2023.
Si bien el desempeño de los precios de los insumos de la construcción moderó su ritmo de incremento respecto a lo observado en los años posteriores de la pandemia, no han dejado de subir e impactar a los costos de construcción de la edificación y las obras de infraestructura.
Asimismo, luego de dos años (2023 y 2024) en que moderaron su ritmo de crecimiento incluso frente a la inflación general del país, nuevamente en 2025 se ubicaron por encima del promedio nacional.
Agregaron que “por tal motivo, es de vital importancia que las empresas constructoras, dependencias de gobierno y las empresas privadas elaboren su estudio de ajuste de costos de las obras que estén ejecutando o las obras que se tienen planeadas, para que se reconozca la variación en el precio de los insumos, con el fin de garantizar las mejores condiciones en la ejecución de los trabajos, de no ser así, las empresas constructoras e inversionistas perderán parte de su utilidad al tener un gasto mayor para compensar el incremento en el precio de la obra”.
La planeación financiera, la actualización permanente de presupuestos y la gestión adecuada de riesgos se perfilan como elementos clave para preservar la viabilidad de los proyectos y la rentabilidad de las inversiones en los próximos años.