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La iluminación urbana es clave para la seguridad, la educación y el desarrollo económico. La Fundación Signify advierte que el alumbrado público sigue siendo una de las infraestructuras más olvidadas en la planeación de ciudades sostenibles.

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En el marco del Día Internacional de la Luz por la Unesco, la Fundación Signify lanzó un llamado a gobiernos, instituciones financieras y empresas privadas para reconocer al alumbrado público como una infraestructura esencial para el desarrollo de las ciudades, al mismo nivel que el agua, la movilidad o la energía.

 

La petición cobra relevancia en un contexto global donde más de 600 millones de personas continúan viviendo con acceso limitado o nulo a iluminación adecuada, una condición que afecta directamente la seguridad, la educación, la salud y las oportunidades económicas de millones de habitantes.

 

De acuerdo con el Informe Anual 2025 de la Fundación Signify, la iluminación comunitaria sigue siendo una de las áreas más desatendidas dentro de la planeación urbana y los programas de desarrollo. A pesar de que numerosos estudios han demostrado su impacto positivo en la reducción de riesgos, la mejora de la calidad de vida y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria, los proyectos de iluminación continúan recibiendo financiamiento insuficiente.

“La iluminación suele considerarse un componente secundario del desarrollo, cuando en realidad es fundamental. Sin ella, las clínicas cierran al anochecer, los niños dejan de estudiar y las mujeres no se sienten seguras al regresar a casa”, afirmó Mario Giordano, presidente de la Fundación Signify.

 

 

La organización sostiene que incorporar la iluminación sostenible en las estrategias de infraestructura pública puede convertirse en un acelerador de desarrollo social y económico, particularmente en comunidades vulnerables y asentamientos con servicios limitados. Bajo esta visión, propone que los proyectos de alumbrado sean financiados, gestionados y mantenidos como activos estratégicos para las ciudades y no únicamente como servicios complementarios.

Desde 2017, la fundación ha facilitado el acceso a la luz a 14.8 millones de personas en distintas regiones del mundo. Tan solo durante 2025 impulsó 22 proyectos en 19 países, beneficiando especialmente a mujeres y niñas, quienes representaron el 52% de los usuarios atendidos.

A través de su programa Comunidades Más Brillantes, la organización ha desarrollado iniciativas que trascienden la instalación de luminarias. El modelo incluye capacitación en eficiencia energética, instalación y mantenimiento de sistemas, fortaleciendo las capacidades locales para garantizar la continuidad de los proyectos.

 

Los resultados reflejan el alcance de esta estrategia. En materia educativa, más de mil escuelas, hogares infantiles y espacios recreativos han sido iluminados para ofrecer entornos seguros después del anochecer. En el sector salud, 161 hospitales, clínicas y centros médicos cuentan hoy con sistemas de iluminación confiables que permiten extender horarios de atención y mejorar la calidad de los servicios. Asimismo, 152 aldeas y asentamientos informales han incorporado alumbrado en calles y espacios comunitarios para fortalecer la seguridad y la convivencia social.