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Después de más de cinco décadas de operación, el Drenaje Profundo del Valle de México enfrenta un desafío creciente: mantener su capacidad para proteger a una de las zonas metropolitanas más grandes del mundo frente a lluvias cada vez más intensas, hundimientos del suelo y el deterioro natural de su infraestructura.

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Durante la conferencia "Pasado, Presente y Futuro del Drenaje Profundo del Valle de México", organizada por el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), el presidente del colegio, Jesús Campos López, explicó que los hundimientos provocados por la sobreexplotación del acuífero han reducido gradualmente la capacidad hidráulica original del sistema, obligando a realizar ajustes permanentes en su operación.

Además, consideró indispensable incorporar estrategias para recircular el agua dentro de la cuenca, ya que actualmente la Zona Metropolitana importa alrededor del 30% del recurso desde otras cuencas y, al mismo tiempo, desalojan grandes volúmenes hacia el exterior.

 

Los especialistas participantes coincidieron en que el sistema ha demostrado una gran resiliencia, pero requiere mayores inversiones, mantenimiento preventivo y la construcción de nuevas obras para garantizar su funcionamiento en el largo plazo.

 

La directora general del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM) de la Conagua, Citlalli Peraza Camacho, informó que la lluvia registrada entre la noche del 28 y la madrugada del 29 de junio fue la más intensa del año, con un volumen estimado de 70 millones de metros cúbicos de agua, equivalente a 39 veces la capacidad del Estadio Azteca. Asimismo, destacó que junio se convirtió en el mes más lluvioso de los últimos cinco años.

 

 

La funcionaria explicó que el protocolo de operación del sistema hidráulico se activa cuando las estaciones meteorológicas registran un promedio de ocho milímetros de lluvia y es coordinado entre Conagua, el Gobierno de la Ciudad de México y el Estado de México. Advirtió que, sin este mecanismo, podrían registrarse inundaciones de hasta cinco metros de profundidad en algunas zonas.

Otro de los problemas que comprometen el funcionamiento del drenaje es la acumulación de basura. De acuerdo con Peraza Camacho, entre ocho y nueve de cada diez encharcamientos están relacionados con residuos sólidos que obstruyen la infraestructura. Tan solo en 2025 se retiraron cerca de 100 mil toneladas de basura y más de 726 mil metros cúbicos de azolve.

 

Por su parte, Roberto González Ramírez, presidente de la Asociación Mexicana de Ingeniería de Túneles y Obras Subterráneas (AMITOS), señaló que continúan pendientes proyectos estratégicos como el Dren General del Valle y el Túnel Chimalhuacán II para reforzar la capacidad de desalojo de aguas.

 

Especialistas del CICM coincidieron en que el principal reto es fortalecer el mantenimiento preventivo, realizar inspecciones integrales a túneles e interceptores que no han sido revisados desde su construcción y asegurar inversiones permanentes que permitan preservar una infraestructura indispensable para la seguridad hídrica de la Zona Metropolitana del Valle de México.