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El sector mexicano muestra una mayor valoración de los edificios y procesos constructivos sostenibles, aunque la población general todavía tiene un conocimiento limitado del concepto.

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La construcción sostenible avanza en México y comienza a ocupar un lugar más relevante entre las prioridades del sector. Para los profesionales, ya no se trata únicamente de reducir el impacto ambiental de una obra, sino de generar mayor valor, mejorar el desempeño de los edificios y hacer un uso más responsable de los recursos.

 

De acuerdo con los resultados del Barómetro de la Construcción Sostenible 2026, elaborado por Saint-Gobain, el 65% de los profesionales mexicanos asegura conocer qué significa la construcción sostenible, un nivel cercano al promedio mundial de 67% y al 68% registrado en América Latina.

 

Sin embargo, la percepción cambia cuando se observa a la población general. Apenas 32% afirma conocer el concepto, mientras que 53% ha escuchado hablar de él, pero reconoce que no sabe exactamente qué significa. Otro 15% nunca había escuchado sobre el tema.

El contraste revela uno de los principales desafíos para el futuro de la construcción sostenible en México: el conocimiento entre los especialistas avanza más rápido que entre la población, por lo que todavía existe un amplio espacio para comunicar sus beneficios y explicar cómo impacta en la vida cotidiana.

Sostenibilidad comienza a verse como una inversión

Uno de los datos más relevantes del estudio es la forma en que los profesionales mexicanos valoran la construcción sostenible.

El 96% considera que genera mayor valor que la construcción tradicional, porcentaje superior al promedio de América Latina, de 93%, y al mundial, de 87%. Además, 82% la considera una prioridad, frente a 76% en América Latina y 65% a nivel global.

 

Muestran estos resultados que la sostenibilidad comienza a dejar de ser vista solamente como una respuesta a las exigencias ambientales. Para una parte importante de los especialistas, también representa una oportunidad para mejorar el valor de los proyectos y responder a nuevas necesidades del mercado.

 

También la tendencia se refleja en los aspectos que los profesionales relacionan con una construcción sostenible. El uso de energías renovables o descarbonizadas ocupa el primer lugar, con 55% de las menciones.

Le siguen la eficiencia energética de los edificios, con 54%, y la reducción de la huella de carbono, con 53%. El reciclaje de materiales alcanza 47%, mientras que el mejor aprovechamiento de recursos agotables registra 45 por ciento.

 

Apunta la lectura de estos resultados hacia una transformación en la manera de concebir los proyectos: la eficiencia energética, la descarbonización y el manejo responsable de los materiales están adquiriendo mayor peso dentro de las decisiones relacionadas con el desarrollo de edificios.

 

Edificios sostenibles: más allá del ahorro energético

La construcción sostenible también comienza a relacionarse con beneficios que van más allá del desempeño ambiental.

Y entre los principales beneficios identificados por los profesionales mexicanos se encuentran la reducción del impacto ambiental y de la huella de carbono, el impulso al uso de energías limpias, la mejora de la salud y el bienestar de los ocupantes y un aprovechamiento más responsable de los materiales.

 

 

Esto significa que el concepto de sostenibilidad se está ampliando. Ya no se limita a instalar tecnologías eficientes o utilizar determinadas materias primas; también involucra las condiciones de los espacios, el bienestar de las personas y el impacto que tiene un inmueble durante su ciclo de vida.

El reto está en llevar el conocimiento a toda la sociedad

Aunque el sector profesional presenta un nivel de conocimiento importante, el estudio identifica una brecha entre especialistas y población general.

El hecho de que más de la mitad de la población haya escuchado el término, pero no pueda explicar con precisión qué significa, plantea un desafío para empresas, desarrolladores, arquitectos, ingenieros, autoridades y organismos especializados.

 

La construcción sostenible necesita, por ello, una mayor divulgación que permita explicar conceptos como eficiencia energética, descarbonización, economía circular, reciclaje de materiales y aprovechamiento de recursos de una manera sencilla y cercana.

 

También la formación aparece como una pieza fundamental. Entre los principales retos señalados para acelerar el desarrollo de este tipo de construcción se encuentran elevar la conciencia pública, fortalecer la colaboración entre los distintos actores, mejorar la competitividad de materiales y soluciones sostenibles, impulsar el uso de biomateriales e incrementar la capacitación de los profesionales.

Descarbonización marca el siguiente paso

Los resultados del Barómetro colocan a la descarbonización como uno de los principales ejes de la conversación sobre el futuro del sector. El uso de energías renovables y la reducción de emisiones aparecen entre los principales elementos con los que los profesionales identifican una construcción sostenible.

Esto plantea una agenda que involucra no solo a quienes diseñan y construyen edificios, sino también a fabricantes de materiales, desarrolladores, autoridades, inversionistas y usuarios finales.

La transición hacia modelos más sostenibles, señala el estudio, requiere un esfuerzo colectivo. Para los profesionales mexicanos, acelerar el cambio implica combinar conocimiento, capacitación, innovación, colaboración y soluciones capaces de responder a las necesidades ambientales sin perder de vista el valor económico y social de los proyectos.

Una evolución que todavía tiene camino por recorrer

Los resultados del Barómetro muestran que México cuenta con una base favorable para continuar avanzando. El país supera los promedios mundiales en la percepción de la construcción sostenible como generadora de valor y como prioridad, mientras que el nivel de conocimiento entre profesionales se encuentra cerca de las referencias internacionales.

 

Por lo que, el siguiente desafío será cerrar la brecha de conocimiento con la población general y convertir la sostenibilidad en una práctica cada vez más extendida en el diseño, construcción, operación y renovación de edificios.

 

En otras palabras, México ya no parte de cero: la sostenibilidad comienza a formar parte de las decisiones del sector. Ahora el reto será transformar esa percepción en más proyectos, mejores materiales, edificios eficientes y una cultura constructiva que considere el impacto ambiental y el bienestar de las personas desde el inicio de cada obra.