Desde agosto quiso acortar su endeudamiento y puso a la venta propiedades con 30% de descuento, además de sus segmentos automovilístico y tecnológico.

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Evergrande, fundada en 1996 por el multimillonario Xu Jiayin, era de las firmas más potentes, según la revista Forbes. La empresa tenía 200,000 empleados y generaba 3.8 millones de empleos indirectos a través de 1,300 proyectos en 280 ciudades y había vendido 12 millones de casas.

En 2015, Fortune la incluyó en el número 43 de su lista Fortune 500 de las empresas más grandes del mundo y cotizaba en la bolsa de Hong Kong, aunque se ha expandido a sectores de alimentos, automóviles, seguros de vida, audiovisuales, parques de diversiones, tecnología y entretenimiento.

Pero sus enormes pasivos no eran un secreto. En 2015 era conocida por emitir bonos extremadamente rentables con los que financiaba su crecimiento vertiginoso. Ese año, su deuda fue de 57,000 millones de dólares, ganándose el sobrenombre de la “inmobiliaria más endeudada del mundo”.

Pero en agosto de 2020, cuando el Gobierno de Xi Jingping anunció medidas para controlar el endeudamiento de las inmobiliarias, la firma alegó problemas de liquidez.

Desde ahí, quiso acortar su endeudamiento y puso a la venta propiedades con 30% de descuento y empezó a vender partes de sus negocios automovilístico y tecnológico.

Enorme caída

La situación enciende las alarmas y las dudas. Las acciones del grupo se desplomaron 10.63% este lunes en la Bolsa de Hong Kong, registrando su menor nivel de cotización en más de 11 años.  La inmobiliaria admitió que no honrará la deuda de alrededor de 254.000 millones de euros que tiene con sus acreedores.

En cuanto a China es la economía más grande del mundo y su sector inmobiliario representa alrededor del 29% de su PIB. La quiebra de Evergrande, su segunda inmobiliaria más grande, sería una catástrofe económica que los especialistas ya están calificando como el Lehman Brothers chino. 

Este lunes, la Bolsa de Hong Kong ha encajado una caída del 3,2% arrastrada por el desplome de la compañía.

En agosto reportó una disminución interanual del 29% en las ganancias netas y advirtió que la falta de liquidez podía poner en riesgo la conclusión de proyectos inmobiliarios que había paralizado por la crisis. Actualmente, las acciones de Evergrande se sitúan alrededor de los 0,23 euros en la bolsa de Hong Kong, una caída de 83% desde enero.

Catástrofe en mercados

Bloomberg afirma que para fines de 2021 la inmobiliaria tiene que pagar a sus acreedores unos 669 millones de dólares en bonos y que, para marzo y abril de 2022, tendrá que pagar otros 3,450 millones.

La quiebra del grupo inmobiliario supondría una catástrofe que arrastraría a todo el ecosistema que gira en torno a él. Obligaría a los acreedores a asumir los costos y arruinaría a cientos de empresas.

Por el momento no se sabe si el Gobierno de Xi Jingping permitirá que la inmobiliaria colapse o si la rescatará. El Banco Popular de China se ha visto obligado este viernes a inyectar 14.000 millones de dólares para tranquilizar al mercado

Con información de Cinco Días de España