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El sector Fibras llega a 2026 desde una posición sólida tras uno de los mejores desempeños de su historia en 2025. Los fideicomisos inmobiliarios mantienen fundamentos robustos —flujos estables, indicadores operativos fuertes y dividendos en crecimiento— que continúan respaldando su atractivo para los inversionistas.

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Un análisis de Monex denominado “Fibras: alto valor inmobiliario en 2026”, afirma que, no obstante, el entorno hacia adelante será más selectivo. El potencial de valor dependerá de factores como la evolución de las tasas de interés, el dinamismo de la economía mexicana y la continuidad de tendencias estructurales como el comercio electrónico y el nearshoring.

 

Bajo este contexto, el sector podría entrar en una etapa de crecimiento más madura y de consolidación, con oportunidades de financiamiento y creación de valor, aunque con un entorno más equilibrado entre riesgos y oportunidades.

 

El sector de Fibras en México cerró 2025 con uno de los mejores desempeños de su historia (el segundo mejor rendimiento en bolsa), impulsado por valuaciones atractivas, condiciones monetarias más flexibles y sólidos indicadores operativos. De acuerdo con el análisis de Monex, el índice FBMEX registró un rendimiento de 28.9%, el segundo mejor resultado desde su creación, consolidando el atractivo de estos vehículos para los inversionistas.

Ahora bien, el desempeño del sector durante el año pasado se sustentó en diversos factores estructurales. Entre ellos destacan valuaciones competitivas frente a otros mercados, la consolidación de México como un mercado emergente atractivo y la capacidad de las Fibras para generar sinergias operativas y flujos estables. Además, el crecimiento del área bruta rentable (ABR) alcanzó niveles históricos: en 2025 fue 1.2 veces superior al registrado en 2019, considerado un año clave para el desarrollo del sector.

 

Sin embargo, hacia 2026 el entorno presenta una combinación de oportunidades y desafíos. El análisis de la institución bursátil señala que las Fibras mantienen una valuación relativamente superior frente a sus pares internacionales bajo métricas como precio/utilidad (P/U) y precio/FFO, aunque todavía existe margen para capturar valor en el NAV por CBFI, en un contexto que califican como mixto.

 

Uno de los elementos que podría favorecer al sector es la perspectiva macroeconómica. México continúa fortaleciendo su papel como socio comercial estratégico de Estados Unidos, lo que podría impulsar la demanda de espacios industriales y logísticos. A ello se suma la expectativa de un entorno de tasas de interés más bajas, que contribuiría a mantener atractivo el diferencial entre rendimientos y dividendos.

 

 

Para 2026, Janneth Quiroz y J. Roberto Solano prevén que los dividendos del sector registren un crecimiento cercano a 7%, mientras que los indicadores operativos se mantienen en niveles sólidos. Incluso, existe margen para mejorar los niveles de ocupación en algunos segmentos, particularmente en los sectores comercial y de oficinas.

Otro factor relevante es la transformación del comercio electrónico en México, que continúa expandiéndose y fortaleciendo la demanda de infraestructura logística. Según cifras de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), el valor del e-commerce en el país alcanzó 789.7 mil millones de pesos en 2024, con un crecimiento anual de 20% y cerca de 80 millones de usuarios. Esta dinámica refuerza la demanda de espacios industriales y centros de distribución, lo que beneficia directamente a las Fibras especializadas en logística.

En paralelo, el financiamiento del sector en el mercado bursátil también mostró dinamismo. Durante 2025, las Fibras colocaron 100 mil 305 millones de pesos en la Bolsa Mexicana de Valores, el mayor monto registrado en los últimos 12 años.

Actualmente, el sector supera los 31 millones de metros cuadrados de área bruta rentable, con un crecimiento anual de más de 2 millones de metros cuadrados, de acuerdo con datos de la AMEFIBRA.

 

Por lo que, en este contexto, Monex considera que 2026 podría marcar una etapa de crecimiento más madura para las Fibras, caracterizada por estabilidad operativa, nuevas oportunidades de financiamiento y movimientos estratégicos dentro del sector, que seguirán posicionando a estos vehículos como actores clave en el mercado inmobiliario mexicano.