De acuerdo con un análisis de la firma Accumin Intelligence, el atractivo del país para el turismo y la inversión de alto poder adquisitivo ha impulsado esta tendencia, concentrando el 68% de las promociones en destinos de playa.
El modelo opera principalmente bajo dos formatos: desarrollos que comparten ubicación e instalaciones con un hotel, o bien complejos exclusivamente residenciales vinculados a firmas de lujo. Aunque las cadenas hoteleras dominan este segmento, empieza a surgir un marcado interés por marcas de diseño e interiorismo de alta gama.
Y en el mapa nacional, la Riviera Maya se consolida como el líder en volumen de ventas, con 280 propiedades comercializadas a la fecha. Por su parte, la Ciudad de México destaca como el mercado más dinámico en velocidad de venta, al desplazar un promedio de 3.7 unidades al mes por proyecto.

El principal atractivo de estas residencias frente a los inmuebles de lujo convencionales radica en su oferta de hospitalidad. Quienes adquieren este tipo de propiedades no solo acceden a amenidades tradicionales como albercas, spas, gimnasios o salones de eventos, sino también a un catálogo integral de servicios que incluye concierge, servicio a la habitación, limpieza, valet parking, chefs privados y programas de administración de rentas.
Justino Moreno, Head of Accumin Intelligence, prevé que esta fórmula continuará expandiéndose en los próximos años hacia nuevos mercados con elevado poder adquisitivo, como Guadalajara.

