Hacia 2025, se vislumbra que la venta de productos online llegue a 150,000 millones de dólares a nivel mundial, de los cuales 3%, es decir, 4,500 millones, vendrían de América Latina. En este sentido, el e-commerce es uno de los canales a nivel global que mayor crecimiento entre fabricantes y consumidores ha presentado.

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Las barreras que enfrenta este comercio en la región tienen que ver con las costumbres de los compradores latinos. El 73% de los que no compran en Internet afirmaron que preferían ver el producto antes de comprarlo, además que el desconocimiento genera desconfianza, pues la segunda razón (39%) por la que no compran algún producto o servicio en red es porque temen proporcionar datos financieros o personales.

De acuerdo con cifras de Kantar Worldpanel, 31% de los hogares latinos busca y/o compra productos y servicios online, de los cuales el 16% solo buscan información y precios, pero no se animan a comprar, mientras que 15% restante sí compra online.

Para el caso de México, el panorama es muy interesante, ya que desde 2016, los hogares modificaron su forma de comprar, ya que el canal moderno está cobrando más relevancia que el tradicional.

“El comercio electrónico representa una gran área de oportunidad en México. A diferencia de otros países, ha arrancado lento debido a la desconfianza que tienen los usuarios para ingresar en plataformas digitales sus datos personales y bancarios. No obstante, ya vemos más dinamismo”, afirmó Lilia Valdés, shopper & retail manager de Kantar Worldpanel.

La especialista además explicó cuatro temas que se deben tomar en cuenta para detonar más este rubro:

Más facilitadores de pago: Es importante que las empresas den al consumidor la oportunidad de pagar con diferentes facilitadores, como pagos en tiendas de conveniencia u otros formatos, donde no necesariamente se tenga que introducir información sensible en una plataforma digital.

Tiendas omnicanal: Es necesario inviertir en la digitalización. Los puntos de venta se deben convertir en más que un espacio que albergue anaqueles. Si la tienda ofrece la compra en línea desde la tienda física, es una extensión no sólo del retailer sino un trampolín de acceso al e-commerce.

Asesoría: Los asesores en el piso son cruciales, pero se tiene que hacer de una manera más amable y guiada.

Promociones y catalogo diferenciado: En ocasiones los productos que se ofrecen vía online son más económicos que en la tienda física, el detalle es que los gastos de envío elevan los precios. Aquí los retailers deben seguir trabajando en hacer más eficientes los costos de envío. El contar con un catálogo diferenciado offline versus online ayuda a evitar la comparación directa entre ambos canales. Las promociones exclusivas en el canal online son una de las principales ventajas que percibe el shopper y es un incentivo para asegurar que los usuarios den el clic que finalice la compra.