Taquicardia Económica en 2008

La magnitud de la desaceleración o recesión económica de Estados Unidos y las medidas para contrarrestar esta situación serán determinantes para el rumbo que seguirá México durante 2008 en cuanto a su crecimiento, que será soportado por un mercado interno cada vez más sólido.

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Central del ciclo combinado Chihuahua lll |CFE

Empieza el 2008 con un grado de incertidumbre que no habíamos visto en los últimos años. En el ámbito internacional habría que remontarse hasta finales de 2001, con la tragedia del 11 de septiembre, y con la posburbuja tecnológica, mientras que en el ámbito interno quizá habría que retroceder hasta el traumático 1994-1995. Pero en este último caso, se debe reconocer que ahora se está partiendo de bases mucho más sólidas, lo único que se parece es el grado de incertidumbre. La pregunta no es qué tan grave será la recesión de la economía mexicana, sino más bien cuánto la afectará la desaceleración económica en Estados Unidos, la cual depende de un incierto desenlace de la crisis de liquidez en los mercados financieros.

Como se podrá ver en las proyecciones que elaboramos en MetAnálisis, mantenemos cierto optimismo a este respecto, aunque reconocemos que el margen de error es más amplio que en los últimos siete años, y eso se refleja en una notable caída en la confianza del consumidor (ver gráfica índice de confianza del consumidor).

Este artículo presenta nuestro escenario macroeconómico base para 2008 y estimaciones adicionales para los dos años, y al final un cuadro con los pronósticos completos y datos de años previos.

La economía real


Gea Tower, Chicago.|Imgres



Nuestro pronóstico para el crecimiento real de la economía en su conjunto, medido a través del Producto Interno Bruto (PIB), es de entre 3.0 y 3.5 por ciento para 2008 y 4.5 por ciento para 2009 y 2010. La cifra de 2008 está compuesta por crecimientos de 4.0 por ciento en los servicios y de 2.2 por ciento en la producción industrial, compuesta por un avance de 1.5 por ciento en las manufacturas y 5.0 por ciento en el sector construcción (ver gráfica pulso económico).

El estimado es incluso medio punto porcentual mayor al 2.9 por ciento que pronosticamos creció México en 2007, lo cual podría parecer aventurado a la luz de la incertidumbre referida, sin embargo hay razones para nuestro relativo optimismo. Como se puede ver en el desglose, los puntos fundamentales del crecimiento vendrán de los sectores que tienen que ver con el mercado interno; pensamos que el crecimiento de los servicios seguirá siendo sólido y que la debilidad del sector manufacturero será compensada por un fuerte incremento en el sector construcción, donde debe de desempeñar un importante papel la inversión pública. El sector construcción se desaceleró de 7 a 1.5 (estimado) por ciento anual en 2006 y 2007, respectivamente. Este comportamiento coincidió con una notable disminución en el gasto público. De hecho, como lo muestra la gráfica (la inercia del gasto), con excepción de un breve periodo entre 2003 y 2004, el PIB de construcción muestra una fuerte correlación con la inversión pública.

De acuerdo con el presupuesto federal, el incremento del gasto total será de 9.8 por ciento respecto a 2007, y en los renglones de inversión pública dicha cifra sube hasta 28.1 por ciento. Es obvio que el gasto del gobierno por sí sólo no sería suficiente para impulsar a la economía, pero la mayor calidad del gasto (infraestructura) puede provocar una derrama importante.

Así, como el punto más destacable del lado de la oferta es la recuperación del sector construcción, igual o más importante resulta nuestro supuesto de que por el lado de la demanda el consumo privado mantendrá una dinámica favorable. Esto último es posible en la medida en que el empleo siga creciendo a ritmos considerables (ver gráfica fortalecimiento en la demanda).

El año pasado estimamos que se crearon 850 mil empleos formales (+6.2 por ciento) y estamos proyectando que durante 2008 la cifra podría moderarse a 800 mil nuevas plazas, aunque todavía implicaría un sano crecimiento de 5.5 por ciento. Si a esto añadimos que el salario real promedio ha venido creciendo a una tasa de 1.75 por ciento por año desde el 2003, se puede concluir que el consumo interno cuenta con una base razonablemente sólida. Es posible que la tasa de desempleo aumente marginalmente a lo largo del año, llegando incluso a 3.9 por ciento en algunos meses (para todo el año el estimado es de 3.7 por ciento). Aunque pensamos que será como consecuencia del crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA), debido a la dinámica poblacional y mejores oportunidades de encontrar empleo, más que a una disminución en los empleos disponibles.


Subestación Tapachula Chiapas.|CFE



Una parte importante de la dinámica de los últimos años ha sido el regreso de la banca al financiamiento del consumo y la actividad productiva. Hasta ahora la banca mexicana y, en general, el sistema financiero local han logrado mantenerse al margen de los problemas que aquejan a las grandes instituciones de Estados Unidos y Europa como consecuencia de la crisis de bonos respaldados por activos hipotecarios. Así, además de que el crecimiento real del crédito ha sido una constante año con año desde 2002, en octubre de 2007 logró crecer a un ritmo de 20.7 por ciento, siendo el ritmo más alto en más de una década. Al mismo tiempo el índice de cartera vencida se ha mantenido en niveles inferiores a 3.0 por ciento desde octubre de 2005, por lo que el crecimiento ha sido bastante sano (ver gráfica salud financiera).

Puesto que el crecimiento del crédito, sobre todo cuando la calidad del mismo se mantiene, es uno de los indicadores adelantados por excelencia (y aquí cabe señalar una discrepancia con la confianza del consumidor, pues son indicadores que normalmente se mueven en sincronía), este indicador no anticipa una desaceleración en el consumo o la inversión privada.

Finalmente, es necesario señalar que los riesgos para este escenario están sesgados a la baja y tienen que ver principalmente con la posibilidad de que la crisis de liquidez en los mercados financieros globales se prolongue hasta más avanzado el inicio del año y obligue a los bancos a efectuar una contracción del crédito más allá de lo anticipado. Esto traería como consecuencia un retroceso en la actividad económica de nuestro principal socio comercial y seguramente una desaceleración más profunda del crecimiento global. En el peor de los casos, lo anterior podría traducirse en un estancamiento o ligera contracción de la actividad manufacturera nacional que le quite medio punto de crecimiento a nuestro estimado. Para que el efecto fuera mayor, digamos de un punto menos de PIB (crecimiento de 2.5 por ciento) se requeriría un desplome de 3 por ciento en las manufacturas, algo que tampoco parece muy probable. Hay que tomar en cuenta que el peor escenario de los últimos pronósticos de la Reserva Federal Estadounidense (FED) contempla un crecimiento de 1.8 por ciento en la economía de Estados Unidos, número todavía lejos de una recesión.

El sector externo

Por la naturaleza de los riesgos que enfrentamos, los pronósticos de comercio exterior son los sujetos a mayor variabilidad, no sólo por depender en una medida importante de los inestables precios del petróleo, sino porque el principal destino de las exportaciones (Estados Unidos) es la mayor fuente de incertidumbre.

Para los próximos años, empezando por 2008, estamos previendo una ampliación del déficit comercial de 20 por ciento promedio anual, producto de un mayor crecimiento de las importaciones, derivado de un mayor ritmo de crecimiento de la economía mexicana respecto de la estadounidense y al estancamiento en el valor de las exportaciones petroleras. Pensamos que el precio promedio de la mezcla será similar a los 61 dólares registrados en 2007. Así, a los crecimientos de 8.6 y 10.2 por ciento que estimamos para 2007 en las exportaciones e importaciones, respectivamente, seguirán crecimientos de 7.1 y 7.5 por ciento en el mismo orden durante 2008, lo que nos llevará a un déficit comercial de 12 mil 800 millones de dólares (mdd) al final del año.

Producto también de menores ingresos netos por turismo, estimamos que el déficit de cuenta corriente va a crecer de 7 mil 800 a 10 mil 900 mdd; como porcentaje del PIB estas cifras representan un aumento de 0.9 a 1.2 por ciento, de 2007 a 2008. No obstante, este aumento en el déficit no representa un riesgo importante, pues seguirá siendo holgadamente financiado por inversión extranjera directa (IED). Justamente 2007 fue un año extraordinario para la IED, con cerca de 23 mil mdd, pero pensamos que la cifra tendrá una contracción considerable en 2008, producto de una situación más precaria de las empresas en Estados Unidos y el resto del mundo. Pero aún considerando una contracción de 17.4 por ciento a 19 mil mdd es claro que la cifra supera claramente al déficit en cuenta corriente previsto.

Por último, esperamos que la acumulación de reservas internacionales seguirá creciendo a un ritmo ligeramente menor a los casi 10 mil mdd de 2007, por lo que prevemos un saldo de 87 mil al término del año. Y por lo tanto, pese a la volatilidad internacional ocasionada por Estados Unidos, la expectativa para el tipo de cambio sigue siendo positiva, de estabilidad.

El sector público

Los efectos de la reforma fiscal presentarán diversos impactos en el sector público, porque igual que en 2007 el balance público tradicional estará en equilibrio, con ingresos y egresos por 2.5 billones de pesos aproximadamente. Al tomar en cuenta los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) el déficit amplio será de 210 mil millones de pesos, que equivalen a 2.0 por ciento del PIB.

Inflación

Junto con la parte externa, éste es el tema que presenta mayores riesgos al inicio del año, pues no existe ninguna garantía de que la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos y otras economías desarrolladas vaya a atenuar las presiones sobre los precios de las materias primas, tanto alimenticias como industriales, responsables de los elevados índices inflacionarios recientes. Para el final de 2008 estimamos una cifra de 3.85 por ciento tanto en la inflación general como en la subyacente, aunque reconocemos que los riesgos están inclinados hacia mayores tasas de interés.

Perspectivas financieras 2008 Mercado de dinero y deuda

Cualquier pronóstico de tasas de interés nominales debe comenzar con una evaluación de las perspectivas inflacionarias, pues éstas son componentes clave en su determinación. Entre los principales riesgos que amenazarán a la inflación están los elevados precios de las materias primas, tanto minerales como agropecuarias, y en el caso particular de México la entrada en vigor de la nueva reforma fiscal. El mismo Banco de México ha puesto énfasis en el peligro de un repunte inflacionario y ha advertido que la inflación podría ubicarse por encima de 4.00 por ciento al terminar el año (ver gráfica inflación general).

Sin embargo, nuestro pronóstico para el cierre de 2008 es de 3.85 por ciento (3.93 por ciento promedio), cifra ligeramente mayor a la correspondiente a 2007, que cerró en 3.76 por ciento. Pensamos que si bien las presiones de precios provocadas por la absorción de recursos de China e India estarán presentes por varios años más, durante 2008 su efecto se verá compensado por una desaceleración ya en marcha en las regiones industrializadas, particularmente Estados Unidos y Europa. Por ello, nuestro escenario base de inflación se sitúa en la parte baja del rango probable, aunque nos parece claro que el riesgo para dicho pronóstico es hacia lecturas más altas.

Política monetaria y tasas de corto plazo

Diferentes circunstancias obligaron al Banxico a mantener una postura monetaria restrictiva durante todo 2007, incluso decretó dos alzas de 25 puntos base para llevar a la tasa de fondeo a 7.50 por ciento. Estimamos que dicho nivel se encuentra por encima del rango de neutralidad monetaria para la economía mexicana, el cual ubicamos entre 5.75 y 6.75 por ciento. Es necesario que la tasa neutral compense el riesgo cambiario para evitar presiones inflacionarias provenientes de una depreciación del peso.

Durante el primer trimestre del año, periodo en el que, junto con abril, esperamos que se concentren la mayor parte de las presiones inflacionarias, es probable que Banxico se vea impedido a efectuar un recorte en la tasa de fondeo.

No obstante, vemos difícil que hacia delante el Banco Central pueda seguir aislándose de la tendencia descendente que presentan las tasas de política monetaria de las principales economías del mundo, más aún si el debilitamiento de la economía global empieza a afectar de manera más notoria a la actividad económica local. No hay que olvidar que, como esperamos, si la Reserva Federal de Estados Unidos continúa con su campaña de recorte de tasas durante el primer semestre de 2008 implicará un endurecimiento relativo de las condiciones monetarias internas. Mientras que hoy la diferencia entre el fondeo y los Fed Funds es de 3.25 puntos porcentuales, para inicios del segundo trimestre dicho margen podría haberse ampliado hasta 4 puntos o más.

Así, y también dependiendo de qué tan pronto se empiece a moderar la inflación, pensamos que las puertas para un recorte en la tasa de fondeo se abrirán alrededor del primer mes del segundo semestre. Puesto que no tenemos la expectativa de que la desaceleración económica en México sea tan aguda como en Estados Unidos y creemos que la inflación local aún estará bien por encima de la meta de Banxico, creemos que dicho recorte de tasas será bastante tímido, posiblemente dos recortes de 25 pb en el año para devolver la tasa de fondeo a niveles de 7.00 por ciento, cifra todavía por encima del rango de neutralidad y por lo tanto congruente con una convergencia hacia la meta hasta finales de 2009. Así, por el momento dejamos para este último año el regreso de la política monetaria al rango neutral.

El peso mexicano en el 2008


Central del ciclo Combinado, el Encimo.|CFE



El peso mexicano seguirá expuesto en el 2008 a los eventos nacionales e internacionales y al creciente influjo de las operaciones de carry trade.

Estas últimas han elevado la importancia de los diferenciales en las tasas globales de interés y en las perspectivas macroeconómicas por país y región, y ha sido factor importante para incrementar el volumen de operación en el mercado de divisas en poco más de 70 por ciento en un periodo de tres años hasta abril de 2007, de acuerdo con la encuesta trienal del BIS.

El mayor volumen se explica también por el interés de los hedge funds, la diversificación de las aseguradoras y sistemas de pensiones, y el incremento en el número de operaciones electrónicas por agentes independientes en general, que en conjunto se han visto atraídos por las divisas emergentes.

Los inversionistas involucrados en la operación con divisas han seguido de cerca al deterioro del mercado hipotecario, unido al temor de los riesgos económicos y financieros de la economía más grande del mundo, ya que existen amenazas de una posible recesión o de problemas severos de inflación que derivan del repunte en los precios de los energéticos y las materias primas.

Ante esta situación, México, que tiene como principal socio comercial a EUA, con 85.5 por ciento de sus exportaciones no petroleras en el periodo de enero a septiembre del 2007, ha sido de los más afectados ante los riesgos de una desaceleración y ha afectado directamente a las previsiones sobre el peso a pesar del amplio diferencial entre las tasas de interés locales y las estadounidenses.

Durante el año pasado, el real brasileño se apreció 17 por ciento, mientras que el dólar australiano, el dólar neocelandés y el euro tuvieron una ganancia de 11, 10 y 12 por ciento, respectivamente. Al tiempo que el peso tuvo una depreciación de 1.02 por ciento, aun cuando nuestra moneda es la de mayor volumen en América Latina.

Mientras continúen los temores sobre la crisis de liquidez en el mundo, el peso seguirá con moderada participación especulativa, aunque no se descarta que con la disipación en los temores de una desaceleración en Estados Unidos el volumen de instituciones extranjeras se pueda incrementar.

La encuesta más reciente del BIS indicó que instituciones fuera del país ya operan el 60 por ciento del volumen y donde al menos una de las contrapartes es extranjera en el 90 por ciento, considerando el volumen global con operaciones en el mercado de divisas.

De aquí la importancia de la imagen de México en el extranjero, pues conforme se mejoren las previsiones económicas y se logren acuerdos para alcanzar las reformas energéticas y laborales las previsiones para el tipo de cambio podrían mejorar.

En cuanto a la información fundamental, el 2007 tuvo una leve mejoría en las cuentas que generan flujos al país, como son los ingresos por remesas, turismo, exportaciones petroleras y no petroleras y la inversión extranjera directa y en cartera.

En general, las cuentas en la balanza de pagos mantuvieron la misma proporción que en años anteriores, donde el mayor ingreso de divisas se dio en la cuenta de las exportaciones no petroleras, seguidas por las exportaciones petroleras y las remesas familiares.

Cabe destacar que todas crecieron a un menor ritmo al compararlas con los tres años anteriores en el periodo de enero a septiembre, donde las exportaciones petroleras fueron las únicas en mostrar una disminución hasta septiembre del 2007 de 1.6 por ciento en comparación con el crecimiento reportado a septiembre del 2006 cuando los ingresos por exportaciones petroleras crecieron 33 y 35 por ciento en el 2005 y 24 por ciento en el 2004.

Los flujos por Inversión Extranjera Directa (IED) acumularon de enero a septiembre un monto de 18 mil 397 mdd, los cuales se destinaron en 51.1 por ciento al sector manufacturero, 24.5 a servicios financieros, 6.7 en el extractivo y 5.7 por ciento al comercio.

Para este 2008, el diferencial en las tasas de interés entre México y Estados Unidos aunado a la situación del crédito en el mundo y la incertidumbre sobre el sector hipotecario será la clave para definir el comportamiento de la paridad.

De acuerdo con las expectativas de MetAnálisis, la tasa promedio de interés en México podrían ser de 7.25 por ciento en el 2008, mientras que en Estados Unidos se espera 3.88, lo que daría un diferencial de 337 puntos base, los cuales hemos considerado para las proyecciones del peso en el año.

Los acuerdos políticos internos en busca de reformas del sector energético y laboral podrían ofrecer al mercado un impulso adicional, que podría distorsionar las expectativas para la moneda y traer mayor apreciación a la proyectada en nuestro escenario base.

Por otra parte, los riesgos de una desaceleración más pronunciada de la economía estadounidense o una drástica caída en los precios del crudo podrían llevar al tipo de cambio por arriba de nuestras estimaciones, que en el escenario principal espera una depreciación de 2.8 a 11.23 por ciento al finalizar el año.

Proyectamos que los niveles máximos previstos para la moneda mexicana podrían ubicarse cerca del 11.43 en el 2008, mientras que la apreciación máxima esperada considera los 10.78 pesos por dólar

Retos y perspectivas de la Bolsa


Central Hidroeléctrica el Cajón.|



La desaceleración económica de Estados Unidos y las presiones inflacionarias mundiales serán el reto a vencer en el 2008. En este entorno, los mercados financieros del mundo tendrán que enfrentar la volatilidad que se derive de la dirección que tomen los bancos centrales para evadir los ventarrones. Sin embargo, los inversionistas no deben espantarse con la adversidad, sino aprovecharla para mejorar sus rendimientos mediante estrategias de inversión bien definidas.

En México las condiciones pueden favorecer un poco más al mercado accionario, pero es necesario evaluar el entorno porque así como se perciben factores negativos, también hay otros positivos que pueden seguir impulsando al alza el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa a niveles de 35 mil 400 puntos en un escenario conservador, lo que representaría un rendimiento de 19.8 por ciento respecto al cierre de 2007. No obstante, en un escenario optimista podría alcanzar los 38 mil puntos, que representarían una ganancia de 28.7 por ciento.

Factores positivos para la Bolsa

La debilidad de la economía norteamericana podría seguir impulsando a la baja las tasas de interés estadounidenses, con objeto de reactivar el crecimiento económico.

La caída en las tasas de interés dará mayor atractivo para invertir en la Bolsa, por las mejores opciones que ofrece y la menor carga financiera que representa para las empresas.

Durante 2007 el Índice de la Bolsa registró solamente una ganancia de 11.7 por ciento, muy por debajo de poco más del 40.0 por ciento promedio que registró entre 2003 y 2006, dejando una alta probabilidad para que en el 2008 alcance los 38 mil 500 puntos.

Para 2008 se prevé un crecimiento económico de 3.5 por ciento en México, superior a 2.9 por ciento que se espera para 2007, lo que abre buenas expectativas para los resultados de las empresas.

Se prevé que continúe en México la estabilidad financiera durante el 2008, apoyada por una inflación de alrededor de 3.8 por ciento, contra 3.7 por ciento estimado del 2007, mientras que el tipo de cambio estaría cerrando el 2008 en 11.15 pesos por dólar, ligeramente arriba de los 10.92 que concluyó en el 2007.

Basados en lo anterior, y a pesar de que se prevé que las ventas y utilidades de las 33 empresas comerciales y de servicios que integran el IPC crezcan en 2008 menos que en el 2007, la rentabilidad estimada de las empresas se mantendrá y como consecuencia el nivel de deuda disminuirá.