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El sector inmobiliario mexicano vive una etapa de transformación con ajustes y nuevas oportunidades.

La estabilidad macroeconómica es la condición clave que permite sostener el financiamiento hipotecario y garantizar que las políticas de vivienda sean viables y sostenibles.

El mercado habitacional mexicano vive una paradoja: mientras la vivienda confirma su valor como activo refugio, los ingresos no logran seguirle el paso, además, se observan brechas regionales y sociales.