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La banca en México mantiene un crecimiento del crédito superior al avance de la economía, aunque en los últimos meses comenzó a observarse una moderación en la colocación tanto hacia personas como hacia empresas, en un entorno marcado por la incertidumbre económica y regulatoria.

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De acuerdo con cifras de los agregados monetarios del Banco de México (Banxico), al cierre del primer trimestre 2026 el saldo total de la cartera de crédito de la banca creció 1.8% real anual.

 

El reporte destacó el incremento de 7.1% anual del crédito al consumo, la cartera de crédito a la vivienda (crédito hipotecario) presentó un crecimiento de apenas 0.4% anual real, en tanto el crédito a las empresas se contrajo -0.7% anual.

 

Sobre el crédito hipotecario, en particular, la cartera de crédito hipotecario a la vivienda media y residencial reportó un crecimiento se 0.3%, en tanto la cartera de crédito a la vivienda de interés sociales repuntó 2.2% a tasa anual real.

Al respecto, Jean-Marc Mercier, director general de Banco Invex, señaló que el financiamiento bancario sigue expandiéndose “varias veces el PIB”, pero reconoció una desaceleración general en el ritmo de otorgamiento de crédito dentro del sistema financiero.

Y en el segmento de consumo, explicó que la demanda se mantiene dinámica, aunque la banca ha comenzado a operar con mayor cautela ante un escenario de tasas de interés que podría acercarse a una pausa en los recortes por parte del Banxico.

 

En contraste, el crédito empresarial enfrenta un entorno más complejo. De acuerdo con Mercier, las empresas mantienen cautela para invertir debido a factores como la volatilidad global, las tasas de interés y, principalmente, la necesidad de mayor certidumbre jurídica y regulatoria en México. “El nombre del juego es certidumbre para los inversionistas”, afirmó al referirse a la demanda de financiamiento empresarial.

 

Consideró el directivo positivo la señal enviada por el gobierno federal con los recientes anuncios relacionados con el Plan México y los nuevos mecanismos para acelerar inversiones, particularmente en infraestructura y energía. Sin embargo, advirtió que el reto será trasladar esos anuncios al terreno operativo y garantizar seguridad legal de mediano y largo plazo para inversionistas nacionales y extranjeros.

Por último, en este contexto, la expectativa del sector financiero es que una mayor claridad regulatoria y condiciones más estables permitan reactivar la demanda de crédito empresarial durante el segundo semestre del año.