Es necesario tomar en cuenta la clasificación de los suelos de la capital del país, al momento de adquirir un terreno para construir o cuando se va a comprar o rentar una vivienda.

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El martes 23 de junio, la Ciudad de México (CDMX) volvió a sentir un fuerte movimiento sísmico de 7.5 grados de intensidad, según versiones preliminares de las autoridades, sin que hubiera daños considerables; a diferencia del que ocurrió el 19 de septiembre del 2017. Por lo que se hace necesario tomar en cuenta la clasificación de los suelos de la capital del país, al momento de adquirir un terreno para construir o cuando se va a comprar o rentar una vivienda.

La CDMX se divide en tres zonas. La zona uno se localiza lejos de lo que alguna vez fue el Lago de Tenochtitlán, corresponde a las alcaldías con áreas de cerros, lomas y pedregales, con relieves resistentes. Principalmente en las alcaldías Magdalena Contreras, Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Milpa Alta, Tlalpan y algunas zonas en Coyoacán y Miguel Hidalgo.

La zona dos se caracteriza por lugares con depósitos arenosos que tienen cerca de 20 metros de profundidad. Los estratos de arena se combinan con capas de arcilla lacustre, así que son mucho menos estables. Azcapotzalco tiene este tipo de suelo en algunas de sus áreas

Y la zona tres es la que supone más riesgo todavía, puesto que las ondas se maximizan, ya que el suelo es integrado por diferentes clases de arcillas. Los cimientos de las construcciones deben ser hidráulicos. Cuauhtémoc, Iztapalapa, Iztacalco, Tláhuac, Venustiano Carranza, la parte central de Gustavo A. Madero y el norte de Xochimilco poseen este tipo de suelo.

Daniel Narváez, director de Marketing de Lamudi, explica que “no hay que olvidar que además de la zona, es importante considerar los parámetros establecidos por el Reglamento de Construcción de la ciudad, para que una construcción sea considerada segura. También existen protocolos de seguridad para edificios y casas que deben ser bien atendidos en caso de sismo, para evitar cualquier desgracia como la que vivimos en 2017”.