Especialistas identifican este fenómeno como “soledad urbana”, una experiencia emocional que no depende de la cantidad de contactos, sino de la calidad de los vínculos. No se trata necesariamente de estar solo, sino de no sentirse reconocido, escuchado o comprendido.
De acuerdo con datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), un número creciente de personas en zonas urbanas reporta sentimientos frecuentes de soledad o falta de apoyo emocional, particularmente en población adulta. Aunque las cifras varían según la medición, la tendencia confirma que la desconexión social se ha convertido en un tema relevante de salud pública.
Para la Dra. Dolores Montilla Bravo, presidenta de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, la soledad urbana “no es simplemente falta de compañía; es la vivencia de no sentirse reconocido por el otro”. La especialista subraya que el ser humano necesita espacios donde pueda expresar dudas, miedos y deseos sin juicio.
Cuando esta sensación se prolonga, puede manifestarse en ansiedad, tristeza persistente, irritabilidad o desmotivación. En personas mayores de 35 años, la experiencia suele intensificarse por cambios de vida, separaciones, migración o mayores responsabilidades laborales.
De acuerdo con un artículo de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, la soledad urbana como un fenómeno social, y no como un fracaso individual, permite avanzar hacia comunidades más empáticas y conectadas en un entorno cada vez más acelerado.