El proyecto general denominado Bosque Cultural Chapultepec plantea que todas las secciones deberán ser accesibles para peatones, ciclistas y personas con capacidades diferentes, sin talar árboles.

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La integración de todo el Bosque de Chapultepec, a través de puentes, inició con la construcción del puente peatonal que unirá la Calzada de Molino del Rey con la de los Compositores, proyecto encabezado por el artista Gabriel Orozco y desarrollado por el proyectista Benjamín Romano.

El proyecto general denominado Bosque Cultural Chapultepec plantea que todas las secciones deberán ser accesibles para peatones, ciclistas y personas con capacidades diferentes, sin talar árboles. Además, incluirá espacios recreativos y museos, para lo cual se apoyará en la creación de una cuarta sección, que es el espacio que pertenecía a la Secretaría de la Defensa Nacional, donde estaba la antigua fábrica de armas.

La Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) de la Ciudad de México, menciona que la obra fue ganada en licitación por Fredel Ingeniería y Arquitectura por un total de 186.9 millones de pesos (mdp). Y que el proyecto de esta primera ‘calzada flotante’ que cruzará periférico tomará un total de diez meses y tendrá sus primeros trabajos de cimentación, aproximadamente, en dos.

Jesús Esteva, titular de la dependencia, asegura que los trabajos no representarán una complicación vial para los capitalinos, pues se trabajará de las 23:00 a las 5:00 horas. Asimismo, indica que este año se terminarán los proyectos ejecutivos de las dos siguientes obras, que iniciarán en el 2021.

Cabe indicar que son tres las conexiones que contempla este proyecto: De Molino del Rey a la Calzada de los Compositores, del Complejo Cultural Los Pinos al Cárcamo de Dolores y de Chivatito al Parque Rosario Castellanos; que según lo reportado por el gobierno federal, tendrá un costo total de 946 mdp, refiere una publicación de Reforma.

Pese a lo vanguardista del proyecto, el Frente Ciudadano por la Defensa y Mejora del Bosque de Chapultepec, señala Proceso que es un “proyecto depredador”, por su impacto ecológico, ilegal y violatorio de la Ley Ambiental y de Protección a la Tierra del Distrito Federal y de los derechos ciudadanos, que contraviene el principio de la planeación participativa.