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Como parte del Acuerdo de París, la Canacem dio a conocer una hoja de ruta con la que se buscará reducir la contaminación de CO2 para 2030.

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Siguiendo los lineamientos del Acuerdo de París o COP21 respecto a la reducción de los gases de efecto invernadero a nivel mundial, la Cámara Nacional del Cemento (Canacem) dio a conocer la Hoja de Ruta México - FICEM: Hacia una Economía Baja en Carbono.

Actualmente, la industria cementera en México arroja 620 kg de dióxido de carbono (CO2) por tonelada de cemento que produce y el proyecto es reducirla en 2030 a 520 kg de CO2 por tonelada, lo que significará una disminución del 17 por ciento.

En este plan se formula el análisis sobre la “reducción de emisiones proyectadas hacia 2030, tomando como base pautas establecidas por la Academia Europea de Investigación del Cemento, y que señalan como principales indicadores al factor Clinker, al co-procesamiento y a la eficiencia energética”, comentó Jaime Hill Tinoco, presidente de la Canacem.

 

El Acuerdo de París, un tratado internacional sobre el cambio climático adoptado por 195 países en diciembre de 2015, incluido México, tiene como objetivo primordial limitar el calentamiento global a menos de 2° C por encima de niveles preindustriales.

 

Esta es el primer proyecto desarrollado en México dentro de las denominadas ‘industrias pesadas’, y se convertirá en un hito, al representar el interés de las seis compañías afiliadas a la Canacem, por sumarse a los esfuerzos para limitar el incremento de la temperatura global en comparación con los niveles preindustriales.

Con el apoyo de técnicos expertos, la Canacem tiene como objetivo reducir para 2030 la intensidad de emisión directa de CO2 en al menos 17%, tomando como referencia las emisiones registradas de 2016. Se espera conseguir la disminución a través de dos principales ejes de reducción:

  • Aumento de la tasa de co-procesamiento de residuos hasta el 32% proyectado al año 2030
  • Reducción del contenido promedio de Clinker a un 66% en 2030

 

Tres vertientes

Para Carlos Medina, presidente de la Comisión de Sustentabilidad de la Canacem, el programa se articulará bajo tres vertientes: 1) consolidar marcos regulatorios, 2) lograr financiamiento verde y 3) fortalecer el trabajo colaborativo entre la industria, academia, clientes y gobiernos, para impulsar el despliegue de los dos principales mecanismos de reducción de emisiones, vía dos rutas: el co-procesamiento de residuos a través del trabajo conjunto con autoridades, y la promoción de cementos y concretos bajos en carbono a través del trabajo a nivel normativo.

En la actualidad, los socios de la Canacem suman 35 plantas dispersadas en la República Mexicana, generando el 1% del Producto Interno Bruto y cerca de 20,000 empleos directos y más de 60 mil empleos indirectos, con una producción cercana a los 50 millones de toneladas de cemento anuales en 2022 (un aumento del 4% en comparación con la elaboración de 2020), que los ubica entre los 20 productores de cemento a nivel mundial y el segundo en América Latina, después de Brasil.

 

 

Otras acciones alineadas con la Agenda 3030 y el Acuerdo de París, son la rehabilitación de canteras, mediante programas de reforestación; desarrollo de productos más amigables con el ambiente; reutilización de recursos de otras industrias; generación de una cultura de inclusión; modernización de sus equipos para mejorar el proceso de producción y co-procesamiento.

Por último, en cuanto al consumo de cemento en México, existe un crecimiento constante en los últimos años. Datos de la Dirección de Análisis Económico de la Canacem muestran que en 2022 el consumo nacional de cemento fue de 47.8 millones de toneladas.

En cuanto a la parte económica, un informe de la consultora Research and Markets espera que el mercado de cemento en México alcance los 23.9 mil millones de dólares en 2025, en apoyo a la construcción residencial, comercial e industrial.