La construcción en México mantiene una trayectoria de recuperación, pero detrás del crecimiento general comienza a observarse un cambio importante en sus motores: la infraestructura y la obra pública están tomando el relevo, mientras la construcción privada continúa mostrando debilidad.
En junio, el valor de producción de las empresas constructoras creció 0.1% mensual y 6.9% anual en términos reales (cifras desestacionalizadas), de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) del INEGI.
La recuperación, sin embargo, presenta dos velocidades. Con cifras originales, las obras contratadas por el sector público crecieron 32.61% anual en junio y acumularon un avance de 21.01% durante el primer semestre. En contraste, la producción contratada por el sector privado disminuyó 1.59% anual, acumulando ocho meses consecutivos de contracciones; entre enero y junio retrocedió 5.34 por ciento.
La composición por tipo de obra refuerza esta tendencia. En términos anuales y con cifras desestacionalizadas, agua, riego y saneamiento creció 40.35%; electricidad y telecomunicaciones, 37.60%; petróleo y petroquímica, 34.12%, y transporte y urbanización, 29.85 por ciento.
La diferencia también aparece en la composición de la actividad. En junio, 89.44% de la construcción contratada por el sector público correspondió a obras de ingeniería civil; en el sector privado, 64.10% estuvo concentrado en edificación.
Así, la recuperación de la construcción mexicana no es homogénea. El crecimiento se está desplazando hacia infraestructura y obra pública, mientras la edificación y la contratación privada todavía muestran señales de debilidad. La evolución de estos últimos componentes será determinante para saber si la recuperación puede extenderse hacia un ciclo más amplio de inversión en construcción.