Carlos Joaquín González, gobernador de la entidad, señaló que el desplome de la industria turística por la pandemia de COVID-19 registra un efecto dominó en varias cadenas productivas.

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El gobierno de Quintana Roo, encabezado por Carlos Joaquín González, señala que el desplome de la industria turística por la pandemia de COVID-19 registra un efecto dominó en varias cadenas productivas y en la supervivencia de miles de familias y comunidades vulnerables que dependen de ella. Por lo que considera un impacto devastador en el turismo del estado.

Asegura, además, que la entidad es un sostén económico a nivel nacional con la aportación de 33 de cada 100 pesos generados por el turismo. Y porque ha sido una de las entidades que más apoyan a la estabilidad y la recuperación de niveles de vida en el continente; mediante la recepción de inmigrantes que provienen de otros estados del país y de Venezuela, Argentina, España y Cuba.

Así, anticipa un escenario catastrófico para la entidad, pues asegura que si se paraliza el mercado doméstico por varias semanas, caen las llegadas internacionales durante verano y diciembre –y la desaceleración económica mundial deriva en la suspensión de pagos-, el flujo turístico llegaría a niveles de -8.0% durante el 2020.

Por lo que se suma a las demandas del sector empresarial, de establecer que diversos organismos exigen la inclusión del turismo en el plan de reactivación económica del presidente Andrés Manuel López Obrador. Asimismo, de la Organización Mundial del Turismo, que consideró urgente el respaldo financiero y gubernamental para la recuperación del sector. Sobre el reporte de pérdida de empleos, la administración refiere que la ocupación en los hoteles de Gran Turismo cayó al 0.3%, siendo el estado más impactado con 63 mil 847 puestos de trabajo.