En 2016, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), dirigida en ese entonces por Rosario Robles, hizo público el programa ‘Cuarto Rosa’, una iniciativa que pretendía combatir el “fenómeno lacerante del hacinamiento” en las zonas periurbanas que concentran la pobreza en las ciudades, así como disminuir la violencia de género en los hogares.

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En tres años, esta estrategia recibió un presupuesto de más de 4 mil millones de pesos (mdp) para las construcción y renovación de hogares. Además, se señaló y recordó el inicio de un programa piloto, en conjunto con el gobierno de Chihuahua, para el rescate inicial de más de 5 mil viviendas en Ciudad Juárez.

Al respecto, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y la Auditoría Superior de la Federación (ASF), señalaron que uno de los principales problemas del programa impulsado por la Sedatu fue la falta de evaluación en cuanto a su avance, beneficios y beneficiados; sin mencionar el objetivo que no alcanzó.

Según cifras reportadas por la Sedatu, entre 2016 y 2018, se construyeron 114 mil 894 cuartos adicionales en las 32 entidades federativas, por un monto de 4 mil 365 millones 404 mil 729 pesos. En promedio, cada cuarto tendría que haber medido 12 metros cuadrados por un costo de 37 mil 995 pesos.

Por otro lado, se ha dado a conocer que en varios estados del país se desconoce el uso de los recursos e, incluso, que no existe una evaluación clara sobre los resultados del programa. Una investigación llevada a cabo por Milenio señala que “los cuartos no se construyeron o se construyeron a medias, sin puertas, sin ventanas o sin cimientos, con materiales de mala calidad que los hicieron inservibles”.

Es decir, más allá de las estadísticas y los números reportados por la dependencia durante la dirección de Rosario Robles, la realidad en el terreno es distinta, pues si bien algunas beneficiarias vieron ‘su cuarto’ construido, hubo los que quedaron en malas condiciones.

La investigación también señala que ese beneficio social (‘Cuartos Rosas’) no existió, o al menos no con ese nombre, considerando que dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2016, 2017 y 2018, se le nombró ‘Ampliación y/o mejora de la vivienda’ y que formó parte del Programa de Infraestructura.

En 2016, la ASF explicó, a través de dos auditorías realizadas a la Cuenta Pública, que, debido a lo anterior, no se pudo determinar cuánto correspondió a la iniciativa para el apoyo de la realización de obras, acciones y servicios para la ampliación y/o mejoramiento de espacios en la vivienda”. En ese mismo año, la ASF encontró que 3 mil 166 mdp (de 6 mil 500 millones) fueron utilizados para actividades ajenas a la iniciativa.

Por este presunto desfalco, que sirvió para subcontratación de servicios con terceros, arrendamiento de edificios, helicópteros y pasajes aéreos nacionales, entre otras actividades, la ASF presentó en agosto del año pasado una denuncia ante la Fiscalía General de la República.