Durante su participación en el podcast Norte Económico, de Grupo Financiero Banorte, la abogada y analista política Verónica Ortiz subrayó que el intercambio bilateral ronda los 900 mil millones de dólares anuales, lo que consolida al acuerdo como uno de los más relevantes a nivel global.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que sustituyó al TLCAN en 2020, incorporó cláusulas de evaluación periódica. En este contexto, la especialista consideró probable un escenario de revisiones anuales, más que una cancelación o una ruptura del esquema trilateral.
Y en el entorno actual, marcado por tensiones geoeconómicas y por la confrontación estratégica entre Estados Unidos y China, México mantiene ventajas comparativas. De acuerdo con lo expuesto en el podcast, enfrenta una tasa arancelaria promedio cercana al 5%, inferior a la aplicada a otros países bajo distintos fundamentos de seguridad nacional o medidas comerciales.
Ortiz destacó que la rivalidad entre Washington y Beijing está redefiniendo prioridades económicas y de seguridad, particularmente en sectores estratégicos como minerales críticos, semiconductores y transición energética. En ese marco, México adquiere relevancia como socio confiable dentro de América del Norte.
La revisión del T-MEC también coincide con el ciclo electoral estadunidense. Las elecciones intermedias de noviembre podrían modificar la correlación de fuerzas en el Congreso y, eventualmente, influir en el ritmo de las negociaciones. No obstante, la analista estimó que, más allá de cambios partidistas, temas vinculados a seguridad, migración y combate al fentanilo mantienen amplio respaldo bipartidista, lo que sugiere continuidad en las exigencias hacia México.
Adicionalmente, advirtió que parte de la presión comercial podría canalizarse a través de cuestionamientos sobre barreras no arancelarias en sectores como energía y minería, asuntos que forman parte del diálogo bilateral.
Con cifras récord de intercambio comercial y un marco jurídico que permite continuidad aun en escenarios de negociación prolongada, México encara la revisión del T-MEC desde una posición de liderazgo comercial. El reto estará en mantener certidumbre regulatoria, fortalecer la integración regional y preservar las ventajas competitivas que han consolidado al país como socio estratégico de Estados Unidos y Canadá.