El 20 de febrero, la Suprema Corte estadunidense invalidó los aranceles generalizados impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), al considerar que el Ejecutivo excedió sus facultades. Sin embargo, la administración del presidente Donald Trump respondió con la imposición de un arancel global temporal de entre 10% y 15%, al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
Un análisis de BBVA Research destaca que los bienes que cumplen con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permanecen exentos del nuevo arancel global. Esto implica que la mayor parte de las exportaciones mexicanas —más del 80% del total en 2025— conservarán acceso preferencial al mercado estadunidense.
El banco resalta que la exención para bienes T-MEC refuerza el incentivo para incrementar el contenido regional en las exportaciones y envía una señal constructiva de cara a la revisión del acuerdo comercial prevista para este año. Además, factores estructurales como la proximidad geográfica, la integración en cadenas de valor y los costos laborales competitivos continúan respaldando la posición de México como principal socio comercial de EE.UU.
Persisten riesgos sectoriales
Por su parte, Monex advierte que, si bien la invalidación de la IEEPA elimina el arancel de 25% aplicado a exportaciones que no cumplían con el T-MEC, el entorno comercial sigue siendo complejo. Permanecen vigentes los aranceles sectoriales bajo la Sección 232 —particularmente en acero, aluminio y automóviles— así como otros gravámenes específicos.
Durante 2025, México consolidó su posición como principal proveedor de bienes a Estados Unidos, con una participación de 15.7% en sus importaciones totales. Monex considera que, pese a la retórica comercial más agresiva, la integración productiva entre ambas economías limita la probabilidad de una disrupción mayor en el corto plazo.
Perspectiva
En conjunto, ambos análisis coinciden en que México conserva una posición competitiva frente a la mayoría de los socios comerciales de Estados Unidos, gracias al trato preferencial del T-MEC. No obstante, la posibilidad de nuevas medidas por parte de la Casa Blanca mantiene un nivel elevado de incertidumbre.
Para el sector exportador mexicano, el mensaje es claro: fortalecer el cumplimiento de reglas de origen, profundizar la integración regional y aprovechar la ventaja arancelaria relativa serán claves para sostener el dinamismo en un entorno global más fragmentado.
Todo esto parece ser una señal positiva de cara a la revisión del T-MEC, al interpretarse que el acuerdo sigue recibiendo un trato preferencial con relación al resto de acuerdos comerciales.