El mayor rezago se observa en la vivienda de menor precio, porque no es rentable producir ante el encarecimiento de los  insumos básicos, sobre todo la tierra. Debe haber precios justos por la vivienda.

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El sector vivienda ha respondido con temor en 2021. Este año se construirán alrededor de 220 mil viviendas, pero necesitamos 500 mil o 600 mil,  pero no se puede construir vivienda de interés social porque los terrenos son muy caros, porque han repuntado los insumos de la construcción y no se ha cambiado la forma de construir.

En entrevista, Víctor Manuel Requejo, presidente del Consejo de Administración de Bando Inmobiliario Mexicano (BIM), expresó que no estamos construyendo viviendas de 300 mil o 400 mil pesos, que son las que compran los trabajadores que ganan dos o tres salarios mínimos, que es la inmensa mayoría del país.

“Necesitamos construir vivienda para la gente pobre, porque de lo contario ellos lo van a construir, pero lo harán alrededor de las ciudades y en forma precarias, que además son las más caras”.

Explicó que hacerlo de esta manera, las personas compran de tabique en tabique, de bulto en bulto y lo transportan en taxi. Además, como esas personas trabajan, terminan contratando a un tercero para que haga la obra, por lo que esa vivienda termina siendo de un mayor costo.

Entonces, es un error pensar en que la gente construya su propia vivienda, porque no lo sabes hacer, además de que trabajan y no tiene tiempo para hacerlo ellos mismo y tampoco lo saben hacer. Costear la construcción, es como pagarle al promotor de la vivienda, al desarrollador. “Es un ahorro mal entendido”.

 

 

En opinión de Víctor Manuel Requejo, “hay que controlar el valor de la vivienda de otra manera”, por ejemplo, el gobierno debe dotar la infraestructura urbana y se refiere al agua potable, drenaje, energía eléctrica y ahora también el internet, para que los fraccionamientos tengan los servicios que necesitan y construyan las casas; que no sea el desarrollador quien tenga que construir la infraestructura y vendan más cara la vivienda.

“Hay muchas cosas qué corregir en el país”.

Como parte de su visión para encontrar soluciones, Requejo expuso: “Se requiere la colaboración de todos, la buena voluntad de todos, donde los promotores también deben estar conscientes que no se puede ganar tanto dinero construyendo una casa, no se pueden exagerar los precios”.

Dijo que aquellos que piensan que al construir 100 o 500 casas se van a hacer ricos, es un pensamiento erróneo. Y fue muy tajante en que “se debe cobrar el precio justo para que no se generen esas disparidades económicas tan lesivas que finalmente lastran al país”.

Agregó que si tuviéramos una clase media más fuerte, una clase media dos o tres veces más rica, tendríamos un país extraordinario, con un mercado interno fuerte, enterado, inteligente.

El presidente BIM señaló que “no debemos seguir metidos en formas del pasado que tuvieron éxito, pero que hoy ya no lo tiene; necesitamos ver el futuro y hacer las cosas de una manera diferente, usar todas las  nuevas tecnologías, más la buena voluntad y la capacidad de trabajo incansables. Esto hará que el país prospere”, concluyó.