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Aunque el sueño de muchas personas es invertir, la falta de conocimientos, herramientas e incluso el miedo, impiden que no se atrevan a dar ese paso tan necesario en la vida.

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En México, actualmente se estima que por cada 10 mil personas de la Población Económicamente Activa (PEA), únicamente 35 invierten de manera directa en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), según cifras de esta institución.

Durante mucho tiempo se tuvo la creencia de que los mexicanos no ahorran, pero eso quedó atrás, ya que se volvió un hábito que creció a partir de la pandemia. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 68.4% de la población tiene el hábito de ahorrar, pero pocos lo hacen a través de instrumentos financieros formales.

Ahora bien, “pasar de ahorrador a inversionista es un paso imprescindible hacia la construcción de un futuro financiero sólido, porque mientras que el ahorrador acumula dinero de manera cautelosa, el inversionista toma el control de sus recursos, permitiendo que el dinero trabaje para él. Es un cambio que no solo implica estrategia, sino conocimientos financieros a fin de tomar decisiones informadas”, expresó Alberto Martínez, CEO de DIAM.

Contrario a lo que se pudiera pensar, para invertir no se requieren grandes sumas de dinero y así convertirse en inversionista, dijo el especialista de la desarrolladora inmobiliaria. No obstante, previo a tomar esta decisión es necesario conocer 5 conceptos básicos a fin de encontrar un equilibrio entre seguridad y rendimiento.

 

  1. Sector

En el contexto de inversión, el sector se refiere a una categoría específica que agrupa empresas que operan en una misma industria o tienen actividades comerciales similares. Lo anterior es una forma de clasificar y categorizar a las compañías en función de su área de negocio. La inversión en uno o diferentes sectores puede dar a las personas la oportunidad de diversificar su cartera. Algunos ejemplos comunes de sectores son: el tecnológico, financiero, salud, energético, comunicaciones, bienes raíces.

  1. Rentabilidad

Se refiere a la ganancia o pérdida que un inversor obtiene de su inversión. Este balance se genera con un resultado que se expresa en forma de porcentaje con relación al monto invertido inicialmente. Este indicador es clave para evaluar qué tan exitosa ha sido una estrategia financiera.

 

Precisó el experto que, para determinar el éxito de la rentabilidad, se deben tomar en cuenta otros factores como la volatilidad, la liquidez y la correlación con otras inversiones a fin de tomar decisiones más equilibradas en la gestión de la cartera.

 

  1. Plazo

Tiene que ver con días, meses o años (plazo) en que se realiza una inversión y que influye de manera directa en la rentabilidad y resultados finales. A corto plazo las inversiones pueden obtener beneficios rápidos; por el contrario, en un periodo extenso el objetivo se centra en obtener ingresos estables. “Un inversor que conoce y comprende cómo el plazo afecta sus inversiones puede tomar decisiones más informadas, aprovechar el potencial de crecimiento a largo plazo y planificar una inversión acorde a sus necesidades”, aseguró el CEO.

 

Conocer conceptos básicos antes de invertir permite tomar decisiones informadas.

 

  1. Vehículo

Tiene que ver con una forma o estructura a través de la cual un inversionista puede canalizar su capital hacia un sector. Los vehículos permiten a los inversionistas acceder y participar en diversas oportunidades de crecimiento. Algunos ejemplos más comunes de vehículos son los fondos de inversión, sociedades de inversión, fideicomisos, entre otros.

 

  1. Flujo

Es la cantidad de efectivo que ingresa o sale de una inversión. Los flujos pueden provenir de diversas fuentes y afectan de manera directa en la rentabilidad y el valor de una inversión. A través de un análisis de flujo se puede evaluar la salud financiera de una inversión y determinar su rentabilidad. Cuando los ingresos superan los gastos es un signo favorable de que la inversión está generando ganancias; por el contrario, un flujo negativo sugiere que los gastos superan los ingresos.

“Conocer conceptos básicos antes de invertir permite tomar decisiones informadas, gestionar los riesgos, mantener objetivos alineados, evaluar oportunidades de inversión, diversificar la cartera y tener un mayor control sobre una situación financiera. En síntesis, a mayor información se maximizan las oportunidades y se minimizan los riesgos”, concluyó Alberto Martínez.