Las condiciones financieras internacionales y locales permitieron que el año pasado, aun en medio de la crisis económica por la pandemia, los bancos establecieran niveles mínimos históricos en el costo hipotecario. Sin embargo, el ambiente financiero global e interno cambió y propició ajustes al alza que la competencia bancaria determinó que fueran moderados.

Podemos destacar diversos elementos como la disponibilidad de información, cada vez es más accesible, y el que la gente incrementa su nivel de educación financiera; asimismo, el entendimiento de las herramientas que están a su disposición, procesos más ágiles para los clientes y la cercanía con ellos.

Solicitar un crédito hipotecario cada vez es más fácil, pero es un proceso en el que toda persona o familia debe irse preparando para que, llegado el momento, tengan todas las condiciones para que sean aprobados y logren acceder a la compra de una propiedad.

Un crédito bien utilizado es un gran aliado por sus múltiples bondades, además de que ayuda a alcanzar objetivos; sin embargo, mal usado puede generar problemas en las finanzas personales de las familias.

A pesar de la pandemia y los efectos que propició al mercado, lo importante del producto hipotecario es que su principal destino es contribuir a que las familias y las personas puedan ir generando un patrimonio, el lugar que será su casa.