La denominada generación millennial está fuertemente posicionada en el ámbito laboral. Es una generación diferente a la X o baby boomer. Ante ello, transformamos nuestra oferta de productos para adecuarla a sus características. Como institución crediticia es nuestro principal reto.

El mercado hipotecario mexicano se encuentra en una etapa de consolidación. De corto plazo, hemos vistos ajustes que se han dado de manera ordenada; por ejemplo, el hecho que subieron las tasas de interés y bajó un poco la efervescencia, ayuda a consolidar los precios.

El mercado inmobiliario presenta grandes oportunidades. Para los bancos de nicho —como el nuestro— se presenta una ventana muy grande de oportunidad para financiar el desarrollo de los empresarios del sector.

México ha aprendido mucho de sus crisis. En el mercado hipotecario de la banca en particular, tiene excelentes prácticas que otros países imitan; es un mercado que supo aprovechar bien su madurez cuando enfrentó la crisis de 2009, y que se reflejó a través de carteras muy sanas gracias a las adecuadas prácticas de riesgos que se aplicaron.

Hay que ser autocríticos para identificar nuestro verdadero ADN y participar solo en esos segmentos. No se debe competir en mercados donde no se tiene presencia; hay que saber enfocarse en dónde los bancos grandes —por su tamaño—, no han tenido oportunidad de participar.